MONUMENTO A HERNÁN CORTÉS

Fotografía del monumento (c. 1900)

Monumento a Hernán Cortés en Medellín (España)

Conjunto escultórico de Eduardo Barrón

 

        En la segunda mitad del siglo XIX se llevaron a cabo numerosos intentos de reconstrucción de la casa natal de Hernán Cortés, antes que se derrumbara, y también otros, destinados a erigirle un monumento en su propia Villa. En todos ellos intervino muy activamente la poeta almendralejense Carolina Coronado. El monumento pudo hacerse realidad, por fin, gracias al esfuerzo y tesón demostrado en 1883 por el alcalde D. Juan Damián de Tena y Moreno y por el párroco de la iglesia de San Martín, D. Eduardo Rodríguez Gordillo. Para ello, solicitaron, de forma reiterada, el apoyo de varias instituciones, así como la inestimable ayuda del Gobierno de España, gestionada a través del Excmo. Sr. D. Alejandro Groizard y Gómez de la Serna, diputado por la circunscripción de Badajoz, varias veces ministro, y Presidente del Senado.

          D. Alejandro Groizard estaba casado con Virginia Coronado y Romero de Tejada una de las hermanas pequeñas de Carolina Coronado. Cabe suponer que la sombra de Carolina Coronada era alargada, y se seguía proyectando sobre sus amados Medellín y Hernán Cortés, desde su residencia lisboeta del Palácio da Mitra1.

 

         EL MONUMENTO A HERNÁN CORTÉS: Preparativos, financiación, contratación del escultor... 

       En el ámbito de las importantes reformas urbanísticas promovidas a finales del siglo XIX por el alcalde Tena, se decide levantar un monumento a Hernán Cortés en su villa natal, intento que había fracasado en más de una ocasion, desde mediados de siglo. Como primer paso el Ayuntamiento expropia una manzana de 23 casas, la mayoría en ruinas, para crear una plaza -hoy Plaza de Hernán Cortés-, que posteriormente acogería el monumento al egregio metelinense.  

 

      Para financiar el monumento a Cortésel Ayuntamiento organiza una suscripción popular en la que colaborarán económicamente la Diputación Provincial de Badajoz, numerosos ayuntamientos extremeños, varios diputados, la Reina Regente,... Una vez enviadas las oportunas cartas a las instituciones haciendo pública la suscripción popular, el 20 de Febrero de 1889 el Ayuntamiento -por recomendación de D. Alejandro Groizard-, contrata el monumento con el escultor zamorano, de Moraleja del Vino, D. Eduardo Barrón González, por un importe de 62.772 ptas., del cual el municipio de Medellín aportaría 30.000 pts.

           

CONTRATO DEL MONUMENTO A H. CORTÉS:

            "En la villa de Medellín, Provincia de Badajoz, reunidos los Sres. D. Eladio Gómez, Presidente; D. Eduardo Rodríguez, D. Juan Damián de Tena y D. Manuel de Pedraza, individuos que forman la Comisión gestora, vecinos de esta villa, y D. Eduardo Barrón, Escultor, convienen y contratan lo siguiente.- El Escultor señor Barrón se compromete a realizar el Monumento que en esta villa se ha de erigir al ínclito hijo de ella HernánCortés, cuyo modelo, en un metro de altura, será presentado a la Real Academia de San Fernando para su aprobación, según prescriben las leyes vigentes del Reino.—El Monumento ha de formarle; un pedestal de cuatro metros de altura, en piedra de Novelda, u otra que sea análoga y oportuna a juicio del Escultor, para el mejor resultado de la obra; y una estatua del héroe, fundida en bronce, de tres metros cuando menos de altura, comprendido el plinto. El coste total del monumento será de 50.000 pesetas, y si se obtiene buen resultado de la suscripción que se ha iniciado con este objeto, se aumentarán 10.000 pesetas, o sea en total 60.000 pesetas: pero en este caso, se aumentarán en el pedestal, alguna inscripción, el escudo nobiliario de Hernán-Cortés, el de Medellín, y algunos trofeos alegóricos, que todo será de bronce. — Todo el metal necesario para esta fundición, lo pondrá la Comisión a disposición del Escultor, en el punto que a este le convenga.—El pago de las 60.000 pesetas se obliga la Comisión a hacerle, en los tres plazos siguientes: el primer pago que será de 20.000 pesetas, se hará en la primera quincena de Julio próximo del corriente año; el segundo pago, de 15.000 pesetas, se hará cuando la estatua, en su verdadero tamaño, esté modelada en yeso, y dispuesta para la fundición: el tercer pago que será de 15 ó 20.000 pesetas, según se ha dicho, se hará, cuando esté concluido el pedestal y colocada sobre él la estatua en el sitio designado en esta villa.—Todos los gastos que la realización de todo esto origine, serán de cuenta del Escultor.— Para el exacto cumplimiento de esto contrato, se obligan en debida forma ambas partes contratantes, firmándolo en Medellín a 20 de Febrero de 1889.— Eladio Gómez, Eduardo Rodríguez, Juan Damián de Tena, Manuel de Pedraza, Eduardo Barrón". (Transcrito en Rodríguez Gordillo, E. Apuntes Históricos de la Villa de Medellíin..., pp. 675-676)

   

       Eduardo Barrón inicia el conjunto escultórico en febrero de 1889. La Junta de la Academia de San Fernando aprueba el proyecto, igual que el propio Ayuntamiento de Medellín, con quien formaliza el contrato el 20 de febrero de 1889.

        «Cuando la obra estuvo terminada la Reina Madre [María Cristina de Habsburgo-Lorena] visitó el taller del artista y quedó tan admirada de la obra que nombró a D. Eduardo Barrón "Caballero de Carlos III"»3

 

      Mientras se ejecuta la estatua, la Comisión Gestora para la erección del monumento no descansa. El 13 de Abril de 1890 se procedió a la bendición y colocación de la PRIMERA PIEDRA del pedestal, realizado en piedra de Novelda. El sitio elegido fue el centro de la plaza, a escasos metros del lugar que ocupara la casa natal de Hernán Cortés.  

 "... Se dio un repique general de campanas en las tres Parroquias, para anunciar al pueblo tan fausto suceso; se reunió éste con las Autoridades, personas invitadas y numeroso concurso de fieles en la Iglesia de Santa Cecilia, [...], de la que salió la procesión, precedida de las cuatro mangas parroquiales, a las que presidía la de Santiago, por ser la Parroquia principal, [...] seguían los individuos de la Comisión del Monumento, los del Ayuntamiento, Juzgado Municipal, Guardia Civil, Jefes Militares residentes en esta villa, y multitud de personas. Llegado que hubo la comitiva a la cimentación del Monumento, en cuyo centro había un hueco de treinta centímetros cuadrados, el referido Párroco de Santiago procedió a bendecir según la fórmula prescrita por el Ritual Romano, y bendijo una piedra preparada para cerrar dicho hueco, en el que se entró una caja de plomo de veinticinco centímetros cuadrados, herméticamente cerrada, la cual contiene un acta, extendida en papel con el sello de este año, firmada por todos los invitados al acto, y unas monedas con el busto de Su Majestad Reinante D. Alfonso XIII: después el Párroco de Santiago y el señor Alcalde colocaron la piedra bendecida cerrando el hueco, y echaron sobre ella algunas porciones de cal preparada al efecto; luego el Párroco de San Martín, pronunció un breve y patriótico discurso alusivo al acto, que fue contestado por los concurrentes con entusiastas vivas a Hernán-Cortés, con lo que regresando la procesión a la Iglesia de Santa Cecilia, se dio por terminado el acto." (Rodríguez Gordillo, Op. cit, pp. 675-676693-695)3

    

     LLEGADA A MEDELLÍN DEL GRUPO ESCULTÓRICO:      

   El 11 de noviembre de 1890 llegó por ferrocarril a la estación de Medellín la estatua de bronce y el conjunto escultórico, de cinco toneladas de peso, procedente de la fundición de Federico Masriera de Barcelona. Tras los avatares de su traslado a la Villa -que la tradición oral asegura que se realizó en más de treinta carros tirados por bueyes, uno de los cuáles se hundiría en el camino-, el día 16 fue colocada en su actual emplazamiento. El 2 de Diciembre de ese mismo año, de 1890, aniversario de la muerte de Cortés, se inauguraría el citado monumento.  

       "... llegó esta por fin á la Estación ferroviaria de esta villa, á las cuatro de la tarde del día 11 de Noviembre [...]: al siguiente se sacó del «wagón» la estatua, y se cargó en el camión para traerla; pero al llegar próximo al cercón ú olivar, se rompió una rueda del carruaje, y allí tuvo que quedarse aquella noche: una vez que la rueda se compuso, tirado el camión por siete poderosas mulas..." (Rodríguez Gordillo, E. Op. cit. p. 700)

 

DESCRIPCIÓN DEL MONUMENTO:

    La figura más importante del grupo escultórico del monumento, como no podía ser de otra manera, es la  estatua de Hernán Cortés, concebida con fuerza y sencillez. La obra escultórica presenta a Cortés en traje militar, sosteniendo el estandarte de Castilla que lleva tallada la frase «In hoc signo vinces» (con esta señal vencerás), y el cetro de mando, y teniendo bajo sus pies trozos de altares y esculturas mexicas. La estatua está rodeada por dos cabezas de león unidas por una barra, en cada uno de los lados del pedestal. Sobre ellas cuatro cartelas, también de bronce, con los nombres de las cuatro batallas más importantes de la conquista de Méjico. Otumba, Tlascala, Tebasco [Tabasco] y Méjico. En el frontal principal del pedestal se reproduce, en bronce, el escudo de Medellín y la dedicatoria: "A HERNÁN CORTÉS. AÑO MDCCCXC". En el frontal opuesto del pedestal se reproduce, también en bronce, el blasón del Marquesado del Valle Oaxaca.  

        Dejamos que sea un periodista imbuido del espíritu romántico-nacionalista de finales del siglo XIX, quien lo describa:

      "... el pedestal se compone de un basamento defendido en sus cuatro ángulos por cuatro proporcionados cubos que le dan solidez, dejando en los huecos intermedios de los cuatro lados correspondientes cuatro declives escalonados, que desde la línea de erección van a morir a la base del pedestal propiamente dicho; sigue alzándose en sentido vertical como un medio metro, desde donde, entrando con una ligera curva, continúa su altura con una apenas sensible inclinación piramidal, sobre el cual corre una crestería o gira, en forma de aspilleraje: sigue alzándose el neto o fuste unos cuantos centímetros hasta adoptar la forma ochavada, que recibe el plinto, y sobre él la estatua: sobre el basamento van, en las cuatro caras, cuatro feos compuestos con armas rotas mejicanas, llevando cada uno en su centro un escudo, o disco, sobre los cuales van escritos los nombres de Méjico, Tlascala, Otumba y Tabasco [en el monumento aparece Tebasco]: sobre el neto del pedestal, y en su parte o cara posterior, van el escudo nobiliario de Hernán Cortés, que le brindó Carlos quinto a su vuelta, y en la parte anterior, el escudo de Medellín la inscripción: A Hernán-Cortés, y debajo el año 1890 en números romanos: en conjunto, el pedestal tiene forma de fortaleza, siguiendo el carácter de su arquitectura el muro, en relación a la época del héroe, para obtener el mejor resultado posible en la armonía de estatua y pedestal. La figura del héroe es colosal, de más de tres metros de altura, contando el pabellón en que se apoya, y representa al Conquistador en el apogeo de su virilidad, en aquellos años que fueron a los áureos de su vida; en que debeló a los aztecas4: viste Cortés traje de campaña, borgoñona con airoso plumero, bruñido peto, espaldas y gola, articulados brazos, guanteletes, quijotas y botas de montar, a las cuales se hallan adheridas las espuelas; ciñe larga y lucida espada: en su diestra empuña a fuer de cetro la insignia de su mando, y con la siniestra sostiene el pendón que corona la insignia cristiana, y blasona con bordados castillos y leones el escudo de España, enclavado sobre las vastas ruinas del imperio más poderoso del Nuevo Mundo: el ondulado lienzo del heroico pendón va a desplegarse por la parte posterior de la estatua, cubriendo restos agrupados de ídolos toscos y de altares y tronos de los aztecas: la apostura es por todo extremo digna y militar,..."  ("La Ilustración Católica", Madrid, nº 5, 15 de marzo de 1891. Transcrito por D. Eduardo Rodríguez Gordillo, Op. cit. pp. 710-712)

 

         EL PEDESTAL QUE SEÑALA EL LUGAR DONDE NACIÓ:                

            A pocos metros de la estatua, en el lugar que ocupó su casa, se colocó un sencillo monumento "pedestalito" con el escudo de armas en piedra de granito que el Marqués del Valle de Oaxaca mandara labrar para la capilla que sufragó a sus expensas en el Convento de San Francisco. Este escudo fue encontrada por el propio D. Eduardo Rodríguez Gordillo en 1886. También se colocó en este pedestal una piedra que hacía de toza en la puerta de la habitación de la segunda nave de la casa de Cortés. Este sencillo monumento se inauguró conjuntamente con el grupo escultórico:  

        "Una tarde del mes de Abril del 1886, hizo este importante hallazgo [se refiere al escudo tallado en granito] el Párroco de San Martín de esta villa [D. Eduardo Rodríguez Gordillo, narra el hecho en tercera persona], lo recogió y guardado lo ha tenido, hasta que como individuo de la Comisión gestora del Monumento, le mandó colocar en la forma en que está hoy, a la entrada o principio de la misma habitación en que nació el héroe: por eso dice el pedestal en el anverso, Escudo de Hernán-Cortés, y en el reverso, «Aquí estuvo la habitación en que nació Hernán-Cortés, año de 1484»: el mismo señor mandó colocar junto a este pedestalito en su frontis y en el pavimento, una piedra que dice, Tota pulcra es virgo et maculanon est inte, Toda pura eres María y no hay mancha en tí, esta piedra sirvió de toza en la habitación de la primera nave de la casa de Cortés; se la llevaron a Don Benito; el Alcalde de Medellín consiguió recuperarla, y recogida ha estado hasta la erección del Monumento: tanto esta piedra como la del escudo, se ve su gran valor histórico por lo que se ha dicho: la del Escudo, cuando el mencionado Párroco la tuvo recogida en su casa, hubo quien quiso comprarla, pagando en cobre tanto como pesara; y cuidado que entonces pesaba doble que hoy, pues se cortó la mitad de su grueso al incrustarla en donde está; no hay que decir, que no aceptó la lucrativa venta." (Rodríguez Gordillo,E., Op. cit. pp. 698-699)

    

INAUGURACIÓN DEL MONUMENTO.


  

 Estudio de D. Eduardo Barrón y fotografías del trabajo en el modelo y el Monumento

 

Vaciado en escayola para la fundición del monumentoLámina recogida en el libro de Barrón Casanova (1977).

 Foto del monumento en la década de los 60. 

 

Fotografías de la obra publicada por un hijo del escultor

BARRÓN CASANOVA, Eduardo. Un escultor olvidado. Madrid, Imprenta Villena, 1977

 

 

Eduardo Barrón trabajando en un modelo de la estatua de Cortés.

Fotografía existente en el Excmo. Ayuntamiento de Medellín.

 


1.  Véase: FERNÁNDEZ-DAZA ÁLVAREZ, CarmenMedellín y Hernán Cortés en la obra de dos escritoras extremeñas del siglo XIX: Carolina Coronado y Vicenta García Miranda, Almendralejo, PROINES y Asociación Histórica Metellinense, 2013. 

2. Para conocer la planificación del monumento, financiación, su contratación, la llegada de las piezas, el tamaño y peso de cada una, el montaje del grupo escultórico, los actos, discursos y reseñas de prensa con motivo de su inauguración, el día 2 de diciembre de 189, véase: RODRÍGUEZ GORDILLO, E.: Apuntes históricos de la Villa de Medellín (provincia de Badajoz). Reunidos por el que es hoy Cura Párroco de la Iglesia de San Martín, de dicha Villa. Edición facsímil, Introducción y notas a cargo de CALERO CARRETERO, J.A., CUSTODIO SIMÓN, J.M. y GARCÍA MUÑOZ, T. Imprenta y Librería Cª. de Santos Floriano. Cáceres. Imp. Félix Rodríguez, Almendralejo, 2015.  (Cap`. XVII, pp.  662-768)

3. BARRÓN CASANOVA, Eduardo (1984): Un escultor olvidado. Imprenta Villena, Madrid. 

4. El pueblo mexica nunca se autodenominó “azteca” (contracción del aztlaneca, originario de Aztlán), para Hugh Thomas este segundo término se popularizó, a partir del siglo de las Luces, mientras que en el siglo XVI los documentos y las crónicas reflejan la palabra mexica. Según el profesor mexicano Urzúa Macías “el primero que se sabe que difundió –vía sus escritos- el gentilicio ‘azteca’, fue el historiador jesuita veracruzano Francisco Xavier Clavijero (1731-1787), gran publicista de la nacionalidad; pero el ‘culpable’ de que el término se use mundialmente fue […] el historiador estadounidense William. H. Prescott (1796-1859), quien lo utilizó en su libro The Conquest of Mexico (1843), que ciertamente gozó de mucha mayor difusión internacional que las obras del P. Clavijero. Por cierto, que dicha obra sirvió como guía al ejército norteamericano en su brutal e injustificada (como siempre) agresión a México de 1847-48, como relata el historiador británico Hugh Thomas, en su obra La conquista de México (E. Patria, México, 1994. pp. 14-21)”. ( Gentileza del profesor Jesús Urzúa Macías, correo electrónico al autor, marzo de 2005).

 


 

© Tomás García Muñoz

Asociación Histórica Metellinense

2 de noviembre de 2020

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