Pedro Portocarrero.

    Don Pedro de Portocarrero, es nieto del II Conde de Medellín, vástago natural de su hijo Rodrigo. Un interesante estudio(1) acerca de este personaje detalla su vida y lo que significaba la "limpieza de sangre" y la bastardía en el entorno social de la nobleza de mediados del siglo XVI.

          Reproducimos el resumen de la citada de investigación:

        "Este trabajo trata de un personaje, don Pedro de Portocarrero, que reunía las condiciones de ser noble, bastardo y converso. La nobleza y la bastardía eran condiciones perfectamente compatibles, y ningún noble de origen bastardo y con escasos medios de fortuna vio cerradas jamás las puertas del honor y la honra que podía alcanzar a través del desempeño de un oficio burocrático. La condición de converso -que en un principio tampoco había sido incompatible con la nobleza- sí lo era, en cambia mediados del s. XVI. La situación de don Pedro de Portocarrero era, pues, paradójica: como noble podía aspirar a ser colegial en San Salvador de Oviedo pero por tener sangre conversa era discriminado por los estatutos de limpieza de sangre, una de cuyas misiones, precisamente, era la de asegurar a los privilegiados el desempeño de determinados oficios burocráticos apartando de los mismos a los conversos quienes los habían desempeñado tradicionalmente con mucha frecuencia.  Un recorrido por las fuentes nos permite ver, además, no sólo la ubicación personal de don Pedro de Portocarrero dentro del linaje de los condes de Medellín, sino también la estrategia seguida por la familia materna, de sangre conversa, para entroncar con la alta nobleza y así borrar unos orígenes comprometidos"                                          (Cuart Moner, B., p. 29)

Transcribimos un párrafo significativo de este estudio:

      "De pronto, en 1549, buscando también una institución que sufragase sus gastos universitarios y le ayudase a obtener, posteriormente un modo de vida honrado y remunerador, quiso ser colegial, esta vez en el colegio mayor de [san Salvador de] Oviedo [Salamanca]. También se descubrió que era converso, con lo cual su situación social real resultaba sorprendente y compleja pues en su persona concurrían la nobleza, heredada de su padre, la bastardía,como hijo de unión no santificada por el matrimonio, y la sangre conversa, herencia de su madre"                                                                                            (Cuart Moner, B. pp. 31-32).

 


 

(1) CUART MONER, Baltasar (1933). "El bastardo de Medellín. Las vicisitudes de un noble, bastardo y converso en la Castilla del siglo XVI", Salamanca. Revista de Estudios, 31-32, 1993, pp. 29-61.

TOP