EL MEDELLÍN DE FILIPINAS (CEBÚ) Y EL AUXILIO DE HERNÁN CORTÉS A ELCANO

Mapa de la Isla de Cebú

EL NOMBRE DE MEDELLÍN Y LA EXPEDICIÓN ÁLVARO DE SAAVEDRA A FILIPINAS

    Desconocemos hasta la fecha y el origen de la ciudad de Medellín de la Isla Filipina de Cebú. Tres hipótesis de investigación se nos abren, de momento. Las exponemos aquí, como un abanico de posibilidades que brindamos a los investigadores1:

  • Una primitiva fundación relacionada con la llegada de Elcano a las Islas Molucas, cosa poco probable por los avatares ocurridos en esa primera circunavegación del mundo (1519-1522), y porque en la relacion de los expedicionarios sólo hay dos extremeños: el barbero emeritense Hernando de Bustamante y el capitán y piloto de la Nao Santiago, Juan Rodríguez Serrano, de Fregenal de la Sierra.
  • A raíz de la expedición enviada por Cortés, a demanda de Carlos V, para averiguar qué había sido de los tripulantes de la Trinidad de Magallanes, de quienes no parece saber nada todavía y para apoyar y traer noticias acerca del éxito de las expediciones de Loaysa (1524 -1536) y de Sebastián Caboto (1526-1530), que se dirigían hacia allí en ese momento. Esta expedición (1527-1536) la envió Cortés al mando de su primo Álvaro de Saavedra. De ellas transcribimos más abajo la síntesis de la concienzuda investigación realizada por D. Tomás Mazón Serrano, con motivo del V Centanario de la circunavegación de la Tierra. [consultada el 14/07/2015].
  • Con motivo de la colonización de la Isla de Cebú, que comenzó en 1565, cuando el explorador español Miguel López de Legazpi llegó desde la Nueva España y fundó el primer asentamiento español en la actual Cebú

 


 

 1. Pendiente de confrontación histórica, sabemos que este Medellín se convirtió en municipio por Decreto Real de la reina Isabel II de España, el 9 de septiembre de 1881.

 

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HERNÁN CORTÉS AL AUXILIO DE ELCANO Y DE LA NAO TRINIDAD.

© Tomás Mazón Serrano.

© Traducción al inglés Eduardo Castillo

https://www.rutaelcano.com/microhistorias

 

            En 1526, cinco años después de la toma de Tenochtitlán, Hernán Cortés escribía desde Nueva España al Emperador Carlos V, para comunicarle que había construído cuatro naves en la costa del Pacífico, y que estaban dispuestas para iniciar un viaje de descubrimiento.

​            En ese momento, hacía un año que Elcano se dirigía de nuevo al Maluco, con el fin de comerciar y asentar allí una posición española permanente, en la llamada Expedición de Loaysa.

​            Además, con el mismo propósito también había zarpado ya una tercera expedición española, a cargo de Sebastián Caboto.

             Por lo relatado por Elcano y los demás supervivientes de la nao Victoria, se sabía que en el Maluco había quedado la dotación de la nao capitana de la armada de Magallanes, quienes iban a intentar volver por el Pacífico. Sin embargo, habían pasado ya cuatro años y no se había vuelto a tener noticias de ellos... o quizá sí.

​            El Emperador Carlos V responde a la carta de Hernán Cortés el 20 de junio de 1526, pidiéndole dirigir sus naves al Maluco con un doble objetivo:

  • ​.
    • Averiguar qué había sido de los tripulantes de la Trinidad de Magallanes, de quienes no parece saber nada todavía
    • Apoyar y traer noticias acerca del éxito de las expediciones de Loaysa y Caboto, que se dirigían hacia allí en ese momento.

 

 Carta del Emperador Carlos V a Hernán Cortés

 

    Cortés nombra capitán de la expedición a su primo Álvaro de Saavedra, a quien deja escrita en mayo de 1527 la instrucción que deberá seguir en su viaje. En este documento observamos que conoce detalles nuevos sobre los de Magallanes y el Maluco que el Emperador no le había narrado en su carta de junio de 1526, haciendo referencia a una instrucción del Emperador que al parecer no ha perdurado.

​"porque un capítulo de la instrucción que S.M. dice (...) que tiene noticia y es informado de que los portugueses tienen en una de las dichas islas de Maluco hecha una fortaleza."

             Es más que probable que esta información la recibiera el Emperador gracias a la carta que en enero de 1525, dos años antes, le había escrito el capitán Gonzalo Gómez de Espinosa desde la prisión portuguesa de Cochín (India), tras ser capturado después de haber intentado volver con la nao Trinidad, capitana de la expedición de Magallanes:

​"Señor, la torre del homenaje de la fortaleza de Maluco es de catorce pies en ancho de muro, que yo la medí con mis pies."

Carta de Gonzalo Gómez de Espinosa al Emperador, escrita en la prisión de Cochín

            Mientras se aderezan las naves y se buscan tripulantes, Cortés tiene noticia de la llegada a las costas del Pacífico de Nueva España de un patache español, el Santiago, con el capitán Santiago de Guevara al mando.

​            El Santiago resulta ser una de las naves de Loaysa, que había quedado aislada en una tormenta en medio del Pacífico. Al ser pequeña, dependía de la capitana, de modo que no tenían comida suficiente para llegar al Maluco y se dirigieron a Nueva España a toda prisa para evitar morir de hambre.

​            Con el refuerzo de la mayoría de los tripulantes de la Santiago, que quisieron unirse a su armada, la expedición de Saavedra zarpó al fin del puerto de Zihuatanejo el 31 de octubre de 1527, con las naves Nuestra Señora de la Florida, Santiago y Espíritu Santo.

​            Cortés escribe cartas de amistad a los reyes de Cebú (Filipinas) y de Tidore (Molucas), que son dignas de ser leídas como muestra de la enorme personalidad de este gran líder. En la de Cebú se refiere a Magallanes de un modo curioso.

 "A vos el honrado é buen Rey de la isla de Tidori, que es en las partes del Maluco, yo D. Hernando Cortés. Porque puede haber siete é ocho años que por mandado del Empera­dor, nuestro Señor, fue en esas partes un capitán suyo, cuyo nombre era Hernando de Magallanes..."

 

 Carta de Hernán Cortés al rey de Tidore (Islas Molucas)

"...queriendo saber la manera é contratacion de esas partes envió a ellas un capitán suyo llamado Hernando de Magallanes con cinco naos, de las cuales por mal recaudo y proveimiento del dicho capitán, no volvieron en sus Reinos más de la una."

 

 Carta de Hernán Cortés al rey de Cebú (Filipinas)

            Saavedra consiguió llegar al Maluco, aunque con una sola nave, perdiéndose para siempre las otras dos.

​          A su llegada, encontró allí a la gente de la Expedición de Loaysa, muy mermada dado que solo había conseguido llegar la nao capitana. Libraban una guerra contra los portugueses, que se habían asentado en Ternate.

​            Elcano y Loaysa habían fallecido unos meses antes, en el Pacífico. Por su parte, Caboto decidió volver a España desde Río de la Plata.

​            Saavedra intentó la vuelta por dos veces, pero no lo consiguió.

Otras fuentes bibliográficas:​

  • Carta de Hernán cortés a los individuos de la armada de Sebastián Caboto.
  • Carta de Hernán Cortés a Sebastián Caboto
  • Carta de Hernán Cortés para el rey de isla o tierra a la que Saavedra arribase.
  • Relación del viaje de Saavedra, del libro de Fco. Granado, escribano de dicha armada.
  • Relación sobre los sucesos de la armada de Saavedra presentada en 1534 por Vicente de Nápoles.

​​

            Elcano dictó testamento el 26 de julio del año 1526, en mitad del Océano Pacífico, estando nuevamente embarcado hacia la Especiería tras su memorable viaje de la primera vuelta al mundo. En el testamento encontramos que deja 24 ducados al monasterio de la Santa Verónica de Alicante, donde quería haber venido de romería, "por no poder ir".

             24 ducados era una suma muy fuerte. Es difícil saberlo pero el equivalente actual podría estar entre los 12.000 y los 15.000 euros. Sin duda había un fuerte vínculo para Elcano con este lugar.

​            El monasterio de la Santa Verónica, más conocido en nuestros días como de la Santa Faz, se terminó en el año 1518, justo un año antes de que Elcano zarpara en la épica expedición de Magallanes.

​            De modo que aquel hombre, sabiéndose cerca de morir en el Pacífico, quiso dejar una fuerte suma de dinero a aquel monasterio de Alicante al que sabía que ya nunca iría en romería, como hubiera querido. Y dispuso que alguien lo hiciera por él. Textualmente, esto es lo que dejó escrito:

​"Item, mando por cuanto tengo prometido de ir en romería á la Santa Verónica de Alicante, é porque yo no puedo cumplir, que se haga un romero, é mando para el dicho romero seis ducados.

 Allende de ello mando que le sean dados al dicho romero veinte é cuatro ducados para que los dé á la iglesia de la Santa Verónica, é traiga fé del prior é los mayordomos que recibieren los dichos veinte é cuatro ducados."

​           Fue milagroso que aquel testamento terminara pudiendo llegar a España, pero lo hizo, aunque sabemos que fue al menos 10 años después de haber sido escrito. Esta disposición de Elcano nadie la llevó a cabo y quedó olvidada. Hasta que la Armada quiso ocuparse del asunto.

​            Fue en el año 1944, cuando se hizo entrega de una suma de dinero, se colocaron estos azulejos en memoria de Elcano y se hizo un acto solemne que tuvo repercusión en toda España.

​            El diario ABC se hacía eco así del acto solemne por el que la Armada cumplía en Alicante el deseo de Elcano, según su testamento.​

 

 Portada del diario ABC, de 21 de abril de 1944.

 

            En el Monasterio podemos ver también una recreación belenística de aquel acto mediante el que la Armada cumplía con lo que pidió Elcano.

             Por cierto, la tradición de la romería a la Santa Faz de Alicante sigue viva. No sólo eso sino que su afluencia es masiva, año tras año. Como siempre. 

© Tomás Mazón Serrano.

© Traducción al inglés Eduardo Castillo.

 https://www.rutaelcano.com/microhistorias  [2019].

 


 

  © Tomás García Muñoz. Asociación Histórica Metellinense. (Julio,  2017)

Imágenes

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