LA ESTACIÓN DE MEDELLÍN HACE 100 AÑOS.

Estación de Medellín. Cedida por Herminio Fdez.

        La estación de Medellín fue proyectada por los ingenieros del ferrocarril en un lugar próximo a la villa, en un espacio cercano al que ocupó la ermita de San Blas, pero Medellín decidió que era mejor alejarla de la población.

 

      "... á unos 4 kilómetros de la villa [de Medellín], se halla la Estación de su nombre, á la parte de Mediodía, en la vía férrea de Ciudad Real á Badajoz: es Estación de 3ª clase; tiene un Jefe con 6.000 reales de sueldo anual; un Factor Telegrafista con 4.000; un Guarda-agujas con 3.600; y dos mozos de Estación con 2.92. reales: tiene un buen depósito donde toman agua las máquinas; es Estación de regular tráfico, y tendría  mucho más, porque los pueblos limítrofes de la provincia de Cáceres, por necesidad hubieran tenido que venir a ella, si los vecinos de esta villa, por conveniencias particulares, no se hubieran opuesto algunos, á que se hiciese la Estación muy cerca de la derruída Ermita de San Blas, que es el sitio que señalaron los Ingenieros al hacer el trazado de la vía por los años 1860: pero se opuso el pueblo, que del capital de sus propios había entregado un millón de reales á la Empresa constructora, y esta no pudo menos que acceder á tan necia exigencia, y alejar la Estación, con perjuicio sí de la Empresa, pero mucho mayor del pueblo, que lamenta hoy, y tendrá que lamentar siempre, la torpeza de sus antepasados en este asunto."          

Rodríguez Gordillo, E. (1916: 770-771)

 

    En esta estación bajaría la comitiva de Alfonso XII para visitar Medellín, el 6 de febrero de 1879

 Cronista:

        "Antes de llegar a Ciudad Real nos detuvimos también en Medellín, patria de Hernán Cortés. Cómo sólo se pudo avisar una hora antes, Medellín no se preparó con banderas y colgaduras, pero salió en masa a la estación a vitorear a S.M."

        V. Barrantes:   

    Ya he dicho cómo fue a Medellín el corresponsal de La Correspondencia. Al de La Época, firmante de esta carta, jurara haberle visto en la estación esperando el regreso de S.M. y me lo confirma el que no cuenta de visu lo ocurrido entre el Rey y el cura (1), que no deja de ser periodicable"·.

     "Viendo que aquel joven tan llano y simpático, aunque poco entendido y entusiasta de lo antiguo, estaba dispuesto siempre a llenar su papel de Rey moderno, me ocurrió en Mérida una idea. Al preguntarme: -- «No hay más que ver?», le dije; -- «No, señor; pero habría dos cosas que hacer, que darían a V.M. en Extremadura grandísima popularidad, por lo mismo que no están en el programa del viaje». -- «¿Cuáles son?, me preguntó en seguida, porque si pueden hacerse las hago».     -- «Dos visitas, una a la casa de Hernán Cortés en Medellín, y la otra al famoso monasterio de Guadalupe, cuya virgen es patrona de e ídolo de los extremeños. La primera es fácil, porque vamos a pasar muy cerca y el pueblo tiene estación en el ferrocarril; la segunda requiere mayores preparativos y tiempo, por estar Guadalupe a ocho o diez leguas de la línea».

  [...]

    -- «Lo siento, dijo el Rey; pero tiene V. razón. Otra vez será. ¿Y lo de Medellín?  -- «Tú que dices que es fácil, me increpó Cánovas, ¿podrías arreglarlo? » --  «Ya lo creo ». --«¿Habrá carruajes en Medellín? » -- «Lo dudo; pero como tardaremos todavía una hora en llegar, telegrafiando a los alcaldes de Don Benito y la Serena encontraremos en la estación de Medellín lo que allí no haya»   --  «Nada de exigencias, ni de melindres, Cánovas, dijo S.M. viendo que se daban las órdenes para telegrafiar. Si no hay carruajes que envíen caballos; si no hay caballos, burros; y si no, iré a pie. Estoy resuelto a ir. Le agradezco mucho a Barrantes su buena idea»

        No pareció tan bien a muchos de la comitiva; pero como no hubo tiempo para argüir, pues nos metimos luego en el tren, se contentaron con murmurar hasta Medellín. Yo iba temeroso de que hubiera faltado tiempo; pero al acercarnos a la estación respiré. Se veían venir a campo a través echando venablos por aquellos arenales dos o tres coches más o menos lucidos, carros y bastantes caballerías."

 

ESRIBANO, Enrique Fr. -Franciscano- (1941): "Alfonso XII  Barrantes". (Apuntes biográficos).

Centro de Estudios Extremeños.

 

 

    La estatua de H. Cortés y el conjunto escultórico llegó a la estación de Medellín el 11 de noviembre de 1890:

         "... llegó esta por fin á la Estación ferroviaria de esta villa, á las cuatro de la tarde del día 11 de Noviembre [...]: al siguiente se sacó del 'wagón' la estatua, y se cargó en el camión para traerla; pero al llegar próximo al cercón ú olivar, se rompió una rueda del carruaje, y allí tuvo que quedarse aquella noche: una vez que la rueda se compuso, tirado el camión por siete poderosas mulas..." Rodríguez Gordillo, E. (1916:700)

 

 (1) El periodista se refiere a D. Eduardo Rodríguez Gordillo, párroco de la iglesia de San martín.


 

     La estación en la prensa del 2 de abril de 2006

   "La vieja estación de ferrocarril de Medellín podría ser demolida.

El enclave y el especial encanto de la construcción, hacen del edificio un digno candidato a albergue / casa rural."

 

 
        
     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Estado de la escuela y la estación de Medellín en 2006. Fotog. (Raúl Haba / Diario HOY)

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