MIGUEL PÉREZ DE ALTAMIRANO

Retrato de Pedro de Valdivia. (F. Madrazo, 1854)

EL CAPITÁN MIGUEL PÉREZ DE ALTAMIRANO, UN METELLINENSE

EN LA PACIFICACIÓN DE CHILE (h. 1520-1553)

                                                                                  Esteban Mira Caballos (2019)

                                              

            Apenas tenemos noticias del capitán Miguel Pérez de Altamirano ya que no aparece su nombre en los registros de la Casa de la Contratación. Sin embargo, el cronista Alonso de Góngora Marmolejo, en su historia de la conquista de Chile, sí que ofrece algunos datos sobre este metellinense.

            No sabemos su fecha de nacimiento ni el año en que pasó al continente americano. Sí que conocemos, en cambio, que era natural de Medellín y que llegó al reino de Chile en la hueste del capitán Martín de Avendaño y Velasco, estableciéndose en la ciudad de Concepción. La ciudad había sido fundada poco antes de llegar él, concretamente el 5 de octubre de 1550 por lo que fue un polo de atracción para muchos españoles del entorno[1]. En esa misma localidad también se establecieron por aquellos mismo años otros dos metellinenses: el licenciado Alonso Ortiz que había pasado a Chile con su familia en 1553 y Hernando Ortiz [2].

            Sin embargo, estalló la guerra con el jefe mapuche Lautaro por lo que Pérez de Altamirano, como capitán de infantería, se tuvo que incorporar a la hueste. El jefe araucano, nacido en 1534, se crió cerca de Pedro de Valdivia, aprendiendo de él las técnicas de combate. De hecho, su nombre cristiano era Alonso, y sirvió durante años como yanacona –criado- al extremeño Pedro de Valdivia[3]. Escapó y lideró la resistencia araucana, explicando a los naturales que los cristianos eran mortales como ellos y los caballos también, por lo que no eran invencibles[4].  Y efectivamente los naturales cobraron ánimos y lanzaron una gran ofensiva contra los hispanos.

            Cuando Pedro de Valdivia y una hueste de tan solo 14 hombres llegaron al fuerte de Tucapel encontraron que había sido arrasado por los naturales y su guarnición se había retirado a duras penas al de Purén, reagrupando las fuerzas para facilitar la resistencia. Allí mismo en el fuerte de Tucapel se instaló cuando una masa de miles de nativos, liderados por el citado líder mapuche, los cercaron y arremetieron contra ellos. El cronista carmonense Alonso de Góngora Marmolejo ofrece en su crónica sobre la conquista de Chile algunos pormenores sobre lo sucedido poco antes de ser derrotados por el caudillo mapuche:

“ Entonces mandó –Pedro de Valdivia- tocar a recoger las trompetas. Juntos todos les dijo: caballeros ¿qué haremos?. El capitán Altamirano, natural de Medellín, hombre bravo y arrebatado, le respondió: ¡qué quiere vuestra señoría que hagamos sino que peleemos y muramos!”[5]

           Los naturales se lanzaron en tromba sobre los hombres que lideraban Pedro de Valdivia y su lugarteniente Miguel Pérez de Altamirano, siendo derrotados en la fatídica batalla de Tucapel, en la cercanía de la localidad de Cañete. El caudillo indígena utilizó tácticas de combate tendentes a neutralizar a la caballería, pues ordenó a sus hombres que cansaran a los caballos y que persistieran hasta que estos desfallecieran. Asimismo, usaba unos lazos atados a largas lanzas para abatir al caballo y derribar al jinete. Lautaro, como todo guerrero, sabía derrochar crueldad cuando lo consideraba oportuno.

      Corría exactamente un 25 de diciembre de 1553 cuando perdieron la vida los 14 españoles, entre ellos este joven metellinense, a miles de km de la tierra que lo vio nacer. Su jefe, el también extremeño Pedro de Valdivia  consiguió huir siendo finalmente capturado, vilipendiado, torturado y descuartizado[6]. El sucesor de Valdivia Francisco de Villagrán sería el encargado de vengar la afrenta, acabando con el líder indígena en la batalla de Peteroa, en abril de 1557[7].

 


 [1] (Campos Harriet, 1989: 19).

[2] Fue regidor muchos años de Concepción, primer corregidor de la villa de Osorno y luego de Valdivia, además de asesor del gobernador (Navarro del Castillo, 1978: 295). Murió a avanzada edad, aunque era finado en 1581, dejando amplia descendencia en Chile.  En cuanto a Hernando Ortiz fue también regidor del cabildo de Concepción y murió según Luis Thayer en un duelo con el lepero Nuño de Abrego (Thayer, 1939-41: II, 370).

[3] (Góngora, 2010: 178)

[4] (Ibídem).

[5](Ibídem, 2010: 182).

[6] (Ibídem, 2010: 184-185).

[7] (Herrera, 1991: IV, 552-553; González Ochoa, 2003: 202).

 


 

BIBLIOGRAFÍA

GÓNGORA MARMOLEJO, Alonso de: Historia de todas las cosas que han acaecido en el reino de Chile y de los que lo han gobernado (Ed. de Miguel Donoso Rodríguez). Madrid, Pontificia Universidad Católica de Chile-Iberoamericana, 2010.

GONZÁLEZ OCHOA, José María: Quién es quién en la América del Descubrimiento. Madrid, Acento Editorial, 2003.

HERRERA, Antonio de: Historia General de los hechos de los castellanos en las Islas y Tierra Firme del Mar Océano. Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 1991.

NAVARRO DEL CASTILLO, Vicente: La epopeya de la raza extremeña en Indias. Mérida, Gráficas Solinieve, 1978.

Imágenes

Retrato de Pedro de Valdivia. (F. Madrazo, 1854)
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