CONVENTOS  de medellín

 

 

    Convento de Religiosos de San Francisco.

    Convento de Religiosas Concepcionistas.

    Convento de San Juan Bautista de las Madres Agustinas Recoletas.

Resumido de "Apuntes Históricos de la Villa de Medellín". (E. Rodríguez Gordillo, 1916)

 

 

Página anterior.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL CONVENTO DE RELIGIOSOS DE SAN FRANCISCO.

 

 

        El año 1508, bajo el papado del Julio II, Dña. María Osorio Manuel, esposa de D. Juan Portocarrero, 3er Conde de Medellín, fundó en esta villa el Convento de Religiosos Franciscanos Mendicantes, perteneciente a la provincia de San Miguel. 

        Años después, Dña. María Bobadilla, segunda esposa de D. Rodrigo Gerónimo Portocarrero -IV Conde de Medellín- mandó hacer el refectorio (comedor) y el De profundis (sepultura de los Religiosos).  Los Condes disfrutaron siempre el Patronato de la Iglesia y de la Casa, siendo la Capilla Mayor  el lugar de enterramiento de la familia.

Convento de San Francisco.n (Grabado de 1809)

 

                   Convento de San Francisco. Detalle de la "Vista del campo de batalla de Medellín", plano levantado por el ingeniero francés Berlier (1809).

 

       Hernán Cortés, conquistador de Méjico, mandó desde allí a estos religiosos dinero para que  en la Iglesia del Convento hiciesen una capilla para el enterramiento suyo y de sus padres. La capilla se terminó antes de 1530 y en ella fue enterrado su padre. Cortés dispuso, más tarde, en su  testamento que se le enterrase en Méjico.

     En una visita a Medellín, ocurrida en 1530, mandó colocar enEscudo de Armas de Hernán Cortés, que estuvo en ese Convento. la citada capilla, una piedra de granito en la que había mandado labrar su escudo de armas, concedido por el Emperador Carlos al nombrarle Marqués del Valle Oaxaca, en 1529. Esa piedra, con su escudo se encuentra hoy señalando el lugar que ocupó la casa donde naciera Hernán Cortés. La piedra que contiene el escudo heráldico estuvo colocada como remate del mausoleo.

      También se sabe que los franciscanos trasladaron hasta ese convento el brocal del pozo que había en la casa de Hernán Cortés, cuando ésta se deshabitó y amenazaba ruina y posteriormente fue llevado a Don Benito: 

 "... así como el pozo, descubierto [... ] en el centro del referido patio, el cual tenía un brocal de una pieza de cantería labrada, del cual tienen noticia se lo llevaron los Religiosos Franciscanos, de esta Villa a su convento, y en el día se encuentra en D. Benito y en calle de Palacios, en casa de D. Antonio Valadés y Fernández". (Acta del Ayuntamiento de Medellín relativa a las obras necesarias para levantar la casa arruinada donde vivió Hernán Cortés,...)

        La situación del convento, cercano al río Ortigas y en una zona baja, hizo que la impresionante crecida del río Guadiana del sábado 20 de Diciembre de 1603, que destruye el puente de Medellín, inundase por completo este convento causando graves desperfectos, que serían reparados con los donativos de algunos vecinos y con 1800 ducados que diera la Villa.

 

            El agua llegó a alcanzar una "vara" de altura en la Iglesia, según narra Solano de Figueroa, por lo que se decidió, a eso de las doce de la noche, de trasladar el Santísimo Sacramento a la Ermita de San Blas, y al siguiente día a la capilla del Palacio, junto a la Puerta del Coso, propiedad del que fuera después Conde de las Atalayas. Allí estuvo, por espacio de cuatro meses, hasta que se repararon los daños en el Convento.

 

         La comunidad de Franciscanos nunca fue numerosa, vivía de las limosnas de los fieles, teniendo en 1627 unos 20 religiosos, y en 1803 16 sacerdotes y 3 legos. En Abril de 1809 tuvieron que desalojarlo porque en él se establecieron los franceses, causa por la que fue uno de los edificios que menos sufrió en esta Villa durante su ocupación. 

Restos de la cimentación del convento, según una image aérea de los años 60 del s. XX. (De una fotografía existente en el Excmo. Ayto.)Restos de la cimentación del convento, según una image aérea de los años 60 del s. XX. (De una fotografía existente en el Excmo. Ayto.)

 

 

 

 

Detalle de una fotografía aérea, propiedad del Excmo. Ayuntamiento de Medellín,

donde se observan los restos de la cimentación del convento. (c.a. 1966)  

 

 

 

        Terminada la ocupación francesa se volvió a ocupar hasta que la Desamortización de Mendizábal produjo la exclaustración (15 de Agosto del 1834) y el cierre definitivo del Convento. Del inventario, que se hizo en aquel momento, merecen ser destacadas: tres campanas, un esquilón y varias imágenes que pasaron a la Iglesia de Santa Cecilia exceptuando un "Ecce-Homo" que se llevó  la Iglesia de San Martín.Vestigios del Convento de San Francisco. Tapiales  del convento en el camino de  las Vegas de Ortigas. (T.García, Agosto'04)

 

        En el año 1840 el Convento y la huerta aneja al mismo fue vendido por el Estado. A finales del s. XIX lo compró una familia de ascendencia francesa (los Falcones), que lo demolieron y llevaron la piedra para construir una casa en Don Benito (*). Esta casa sería después sede el Colegio del Santo Angel de la Guarda. 

        (*) D. Francisco García Sánchez, párroco e historiador local asegura que D. Eduardo Rodríguez Gordillo, a la sazón párroco de San Martín, mandó parar los carros que llevaban la piedra a D. Benito, para recuperar la gran piedra que en la que estaba tallado el escudo de Hernán Cortés. Más tarde, ésta sería colocada en el lugar que señala la casa donde nació. 

Foto:; T. García, Agosto'04

     Restos de tapiales que señalan el emplazamiento del Convento de Religiosos Franciscanos Mendicantes.

Foto: T. García, Agosto'04

        El convento de San Francisco, que existió por espacio de poco más de 300 años, estaba situado en las proximidades del río Ortigas, al final de la calle de San Francisco, en lo que hoy es la salida de Medellín hacia Don Benito. Siguiendo la carretera, a doscientos metros escasos de la última edificación actual, a mano derecha todavía pueden verse algunas tapias de la edificación, aunque todo está convertido en bancales de tierra cultivada. Rodríguez Gordillo (1916) asegura que parte de las ruinas sirvieron de terraplén para hacer la carretera actual.

 

  Ir a cabecera de página.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONVENTO DE CONCEPCIONISTAS.

        Poco después que el convento de San Francisco, a mediados del siglo XVI, se levantaría el Convento de la Purísima Concepción, de religiosas concepcionistas, y del que sólo sabemos que se encontraba próximo a la desaparecida puerta occidental del recinto amurallado, la llamada de Portacoeli o Portaceli.

 

         D. Francisco de Monroy y Sandoval, sobrino de Don Rodrigo Portocarrero -1er Conde de Medellín-,  y su esposa Dª Constanza de Morales  edifican la Iglesia y Convento de Religiosas de la Purísima Concepción. En el año 1551 tres religiosas comienzan a observar vida recogida en este Convento.

 

         La Iglesia del Convento tenía puerta independiente a la calle, altar mayor y dos laterales. En uno de ellos había una imagen de Jesús Crucificado que fue profanada, partiéndola en dos, durante la ocupación francesa.  En el interior del convento había "buenos claustros, muchas y espaciosas habitaciones, dos magníficas cisternas que se comunican una con otros, a donde iban a parar todas las aguas pluviales del edificio y además una buena cerca o huerta;" (Rodríguez Gordillo, 1916: 158)

 

         En la iglesia había, además del Cristo Crucificado, una imagen pequeña de la Purísima Concepción y otra de San Antonio de Padua, que fueron llevadas a la Iglesia de Santa Cecilia tras la destrucción del Convento. Las imágenes de Ntra. Sra. del Pilar y Ntra. Sra. de la Aurora pasaron a capillas particulares.

 

        El convento tenía capacidad para unas cincuenta monjas, acercándose a ese número el año de 1645.  Para sostener tan numerosa comunidad se había dotado al Convento con suficientes rentas. Gran parte de ellas habían sido cedidas por Doña Beatriz Pacheco y Portocarrero (que fue abadesa el año 1612) y comprendían casas, tierras y huertas en Miajadas, Trujillo, D. Benito, Magacela, Mengabril, Valdetorres, Manchita, Cristina, Guareña, la Haba y Alange. Posteriormente el número de monjas se fue reduciendo, quedando en 1803  catorce religiosas, cuatro de ellas de velo blanco.

 

        Convento e Iglesia se conservaron desde su fundación en muy buen estado, pero con motivo de la ocupación francesa quedó prácticamente destruido, renunciando las religiosas a su reparación, por lo costosa que resultaba. Para poder reunirse en Comunidad compraron una casa en la calle "Herradores", esquina a San Francisco. En esta casa continuaron viviendo hasta "bastantes años después de la exclaustración".

 

                Rodríguez Gordillo (1916:150) detalla, que desde el año 1823, se hallaba en poder de estas religiosas una Custodia, un cáliz sobredorado y una patena, que anteriormente estuvieron en el Convento de San Francisco, y que pasaron a este Convento, por ser "alhajas del Excmo. Sr. Duque de Medinaceli", heredero de los Condes de Medellín. La custodia pasaría a la iglesia de Santa Cecilia y el cáliz a la parroquia de Santiago de Miajadas.

Pulsar para ver la imagen ampliada.

A la derecha de Portaceli puede verse el Oratorio 

y edificio destinados a Hospital.

 

 

        En el lugar del Convento, Iglesia y Huerta se construyó, en el año 1888, un edificio y un Oratorio público, dedicado a la Purísima Concepción, con idea de que sirviera como Hospital. 

 

 

Ir a cabecera de página.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL CONVENTO DE SAN JUAN BAUTISTA

MADRES AGUSTINAS RECOLETAS.

        El Licenciado don Luis Velázquez, Visitador General del obispado de Plasencia y Vicario Eclesiástico de la villa de Medellín funda a sus expensas, y con sus propias rentas, este convento. Para ello redacta testamento ante el escribano de la villa, Juan Cortés, el 4 de Febrero de 1626. En él se dota con importantes propiedades y rentas a esta fundación y se detalla la compra tres casas en la calle de San Francisco para tal efecto.

 

        D. Alonso de Vázquez, ejecutor testamentario de su tío D. Luis, acometió las obras con celeridad concluyendo la obra en un breve plazo. El 26 de Febrero de 1631 él mismo diría la primera misa, en la Iglesia del Convento.

 

        El número de religiosas de este convento fue siempre reducido. En 1803 hay una relación firmada por la priora, que detalla nominalmente once religiosas de velo negro y tres de velo blanco (postulantes). Varias hijas de esta villa profesaron en él.

 

        Además de los bienes fundacionales, el convento tenía, para sostenimiento de sus religiosas:

*    Un molino en el río Guadiana llamado de "Mariediar", derruido en 1914 para instalar una fábrica de producción Eléctrica.

*    Impuestos sobre ocho casas, dos viñas y dos fanegas de tierra.

*    Nueve fanegas de tierra en el término de Mengabril.

*    Una casa en la calle San Francisco, que después sería comprada para Casa del Curato de la Iglesia de Santiago.

 

        La Iglesia sólo tenía el altar mayor, con la imagen de su titular -San Juan Bautista-, que fue llevada a la Iglesia de Santa Cecilia.

 

            El convento sufriría grandes desperfectos con la estancia de las tropas napoleónicas, tras la Batalla de Medellín. Para hacer frente a los gastos de reparación del convento la comunidad tuvo que vender la casa de la calle de San Francisco citada, y alojarse en otra casa de esta misma calle, mientras duraban las obras de reparación.

 

        La privación de recursos de las Leyes de Desamortización hizo que durante unos años viviesen estas religiosas careciendo de los recursos mínimos para subsistir. Ello llevó a que el convento se cerrara en 1835 y las religiosas se alojasen con sus respectivas familias.

 

 

 

 

         La fachada principal de la Iglesia del Convento de San Agustín se abre a la calle Otumba, pudiéndose contemplar su fábrica de mampostería, ábside y contrafuertes. 

 

 

 

 

    En el centro se abre la portada (en el lado del evangelio) y en su parte superior, rodeado por un frontón partido, se encuentra un escudo episcopal con decoración barroca:  "... un escudo muy bien labrado, que remata y está cubierto con un sombrero episcopal, todo de piedra granito muy fina". (Eduardo Rodríguez Gordillo, 1916: 176)

 

 

       Don Agustín Caravane, de nacionalidad francesa, compró todo el edificio (Iglesia, convento y huerta) en 1851. A su muerte, fue comprado por otro ciudadano francés, vecino y casado en Don Benito,  D. José Caralet. En el mismo convento habilitó habitaciones para su servicio, destinando la Iglesia y Claustro bajo a bodega y fábrica de aguardiente.

 

Vista panorámica del convento en los años '70. Convento e  Iglesia se destinaban a secadero de tabaco. (Fotografía cedida por D. Francisco García Sánchez)

        Posteriormente, en los años '60 del siglo XX, se amplió y reformó todo el Convento dedicándose a secadero de tabaco. En los años '80 todo el convento se derriba, con excepción de la Iglesia, para construir un bloque de viviendas.

 

      La actual calle Otumba, donde todavía se puede ver la fachada de la Iglesia, se sigue llamando por las personas mayores la calle de las "Madres", en memoria de las religiosas agustinas que habitaron esta casa por espacio de 204 años.

 

Detalle de una fotografía aérea. c.a. 1966Vista del Convento de la Rvdas. MM Agustinas. Fotografía D Fco. García (c.a. 1980)

    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LIBRO DE LA FUNDACIÓN

 

 

 

 

 

Ir a página anterior.Ir a cabecera de página.